"En mi casa no hay navidad"

Las luces navideñas iluminan el salón de Carmen (85). La ciudad está decorada y bañada por todo tipo de ornamentos que hacen imposible no saber en qué época del año nos encontramos. En vísperas de otras fiestas, Carmen no parece entusiasmada. "En mi casa no hay Navidad", me dice en modo de advertencia.

Y así es. Ni rastro de luces o decoraciones. Solo su recuerdo de aquellos años en los que no había nada pero en ello se encontraba todo. "Cuando era pequeña no teníamos dinero, pero las Navidades eran una época en la que todo tenía otro color". ¿Qué ha cambiado desde entonces? La muerte de su hijo y de su marido hace ya más de 25 años han dejado un vacío demasiado grande. Son el recuerdo permanente de algo que se rompió. "Disfruto por mis nietos, pero las Navidades ya no son una época feliz para mi".

"Comprar es lo que más importa a la gente en estas fechas, es algo que no debería ser así", comenta cabizbaja. Y es que antaño, el motivo de celebración no era otro que el religioso, fruto de una convicción mucho más profunda que la de ahora. Pero los regalos para los nietos son algo sagrado para ella. " Veo la felicidad en sus ojos, no tiene precio", añade sonriente.

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