Las fiestas de Carmen y Antonio
CARMEN
Carmen tiene 69
años y es de origen andaluz. Vivió hasta los 21 años en Puente Genil, su pueblo
de origen.
Eran 11 hermanos
y cuando llegaba Navidad su madre hacia pestiños, sopa y pollo para Nochebuena.
De postre comían mantecados, el turrón era demasiado caro para comprarlo y
después de cenar cantaban villancicos. Sin embargo, no ponían árbol ni
decoraban la casa. Se les escapaba de presupuesto y, en aquella época, era para
gente adinerada. No les faltaba la comida en el plato pese a ser 11 hermanos,
pero estos “lujos” navideños no podían permitírselo.
Por las tardes,
junto a sus amigas y amigos, iban de casa en casa pidiendo el aguinaldo a base
de cantar villancicos. Era algo que le gustaba mucho.
Cuando era el día
de Reyes, como no tenían mucho dinero, sus padres les regalaban caramelos a
modo de regalo, y estaban desando que amaneciera para ir corriendo a buscarlos.
A los más pequeños también les regalaban unas muñecas de ropa, hechas
manualmente. Ella no pedía ningún regalo, porque sabía que no iban a traérselo.
A medida que fue cumpliendo años, su madre le daba algo de dinero para que se
comprara algo, pero ella prefería comprarles caramelos y chocolate a sus
hermanos pequeños. Ellos eran lo primero.
Únicamente
celebraban Nochebuena y el día de Reyes, pero no el fin de año. Para ellos era
como un día cualquiera. El motivo principal por el que no lo festejaban era
porque en su casa no había televisión, además de que no podían comprar tal
cantidad de uvas.
A Carmen no le
gustaba, y a día de hoy tampoco le gusta del todo. Para ella la Navidad es un
poco triste. Como anécdota, en
su casa no disponían de calefacción y para entrar en calor se sentaban
alrededor de una mesa camilla que debajo tenía un brasero de carbón, que
sustituía la calefacción tradicional.
ANTONIO
Antonio tiene 69
años y también es de Puente Genil, como Carmen. Son marido y mujer y sus Navidades se vivían de diferente manera.
Él no tenía
Navidad. No se celebraba. Ni Nochebuena ni ningún día. Para ellos eran semanas
normales, como otra cualquiera. No había árbol ni decoración alguna. Al
preguntarle sobre el tema regalos, me ha dicho que no recibía nada. En ese
momento se ha emocionado y se le ha quebrado la voz. Ha llorado ligeramente
porque veía que todos los chicos recibían regalos y él se quedaba con nada.
Pese a todo esto, a él le gustaba la Navidad, aunque no podía disfrutarla. Sin
embargo, cuando empezó a salir con Carmen sí que vivió la Navidad. Iba a
celebrarla a su casa y empezó a saber lo que era una Navidad en familia.
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